Ser feliz, el propósito de quienes no tienen.

Ser feliz, el propósito de quienes no tienen.

¿La felicidad se busca o se encuentra?

La idea de ser felices y, que debemos dedicarnos a hacer aquello que nos haga sentir con alegría y llenos de energía el día a día, es una visión muy generalizada para las actuaciones, metas y situaciones tan precisas que se requieren en la vida.

Si nos paramos a pensar como somos felices o que nos hace serlo y, sobre todo, volviendo la mirada al pasado,  seguramente descubriremos que a medida que va pasando el tiempo, los medios cambian, aquello que nos hacía felices antes, ya no establece vínculo alguno con este sentimiento.

¡Qué fácil es hacer feliz a un niño!, ¿verdad? trátese de algo material como un juguete o, algo abstracto como el cariño de sus padres. No obstante, a medida que vamos creciendo, nuestros gustos cambian, nuestras aficiones se vuelven más caras y en general, siempre queremos más de lo que tenemos, porque al fin de al cabo, la felicidad es un sentimiento sin límites y es por ello que podemos  disfrutarlo con mayor intensidad cada vez que conseguimos algo nuevo, puede deberse a éxitos y satisfacciones a nivel personal, nuevas relaciones con otras personas, nuevos bienes materiales, etc.

Son muchas las claves de éxito, pero sin duda, la primera es el propósito. Hacen falta objetivos, metas, un para qué con el que dar sentido a aquello que hacemos.

Por lo general, cuestionarnos a nosotros mismo por qué o para qué hacemos las cosas, es algo habitual cuando somos jóvenes. Esta pregunta puede ser letal si no se da con la repuesta.

Todos queremos encaminar nuestras vidas y empezar cuanto antes a sembrar las semillas que nos den los frutos que deseamos. No obstante, muchos son los que no tienen idea alguna sobre que fruto es el que quiere conseguir en el futuro. No hay respuestas, no hay una imagen clara del resultado y, por tanto no. El procedimiento a seguir, está sin describir.

Un viaje por la vida sin destino:

+ Hola, 

– Hola, que tal , en qué puedo ayudarle

+ Deseo tener éxito en la vida, deme un billete que me lleve a él

– Pero, ¿a donde quiere ir usted exactamente?

+ No se, no lo tengo claro, se qué quiero triunfar en la vida, llegar lo mas lejos posible para ser feliz.

– Simplemente dígame un sitio, un lugar, un destino y yo le proporcionaré ese billete que usted tanto desea tener.

+ Desconozco el lugar al que realmente quiero ir y desconozco el destino que quiero para mí.

– Lo siento, pero no puedo ayudarle entonces.

Este ejemplo, está basado en el poder de las afirmaciones, el cual, recrea lo que sería una conversación entre una persona y su subconsciente.

Cuando no se fijan metas, cuando no se encuentran pasiones, y las ideas que orbitan nuestra mente son confusas, no hay ningún sitio al que podamos dirigir nuestra vida. No hay rumbo sin propósito, aun así, hay algo que todo el mundo busca, la felicidad.

La felicidad juega el papel de comodín. ¿Cómo usted sería feliz?, descríbase, piense, imagínelo, sueñe…

Estar rodeado de personas que nos quieren, nos apoyan y se preocupan por nosotros, disponer una buena vivienda y convivir con quien queramos, tener un trabajo que nos haga sentir realizados, apasionados, que nos genere muchos ingresos y que nos haga levantarnos cada día con energía; ¿Disponer también un coche de lujo y un chalet de 500m2  altamente equipado para las vacaciones de verano quizás? Ropa de marca, salir en la tele, un viaje por toda Europa, disputar un evento deportivo importante, tener un grupo de música y dar un concierto…

Hay un sin fin de cosas que añadiríamos a nuestra vida perfecta. Ahora piense, ¿cómo podría usted tener todo eso? Pueden pasar horas y días y posiblemente ninguna idea le venga a la cabeza. Pueden transcurrir incluso años y no haber plantado ninguna de las semillas hacia su vida de éxito.

Quizás deba asumir, que ha fracasado en el intento de encontrarse a usted mismo…

Si no tiene pasión por realizar algo, si no tiene propósitos en la vida, no habrá un “para qué” y por tanto, nada le motivará a hacer las cosas y sin motivación, no es posible disfrutar mientras sembramos el futuro.

Son muchas la personas que sin propósitos mas que el simple hecho de querer ser felices, salen a navegar todos los días por aguas oscuras. A menudo siguen a otras embarcaciones, cuyos pasajeros abordo, dejan que las aguas les lleven sin mostrar un mínimo interés al timón.

No importa el destino, no importa si hacer una cosa u otra, simplemente no hay motivos para elegir, pues no hay meta establecida.

Finalmente, la mayoría, aunque cueste más ahora que en otros tiempo, llega a tierra, se dispone a hacer sus labores y sin pensar en lo poco o nada que les gustan, reciben a cambio lo necesario con el fin de vivir la vida que se puedan permitir.

En estos casos, no suele haber lujos y menos al principio, tampoco se presentarán cambios importantes ni situaciones emocionantes de cara al éxito personal, dado que no hay la motivación necesaria para prosperar en lo que uno hace.

Ambición suele ser el término olvidado y, posiblemente, el miedo, el más aplicado. Es entonces cuando llega ella, tu idea, tu razón de ser, tu “propósito” en la vida. Vuelve a tí tan solo para recordarte que tienes que ser feliz. En tu subconsciente, la respuesta a esta afirmación, si no es cierta, pasa a ser una respuesta de negación, no obstante, la rutina y sobre todo el miedo a la posibilidad de perder lo que ya tenemos, impide escuchar nuestra respuesta interior.

Si bien el sentimiento de felicidad es la respuesta a todo, es el comodín, el conformismo es la actitud de quienes no conocen lo que realmente buscan, haciéndoles creer que están donde en teoría, ellos querían, lo cual les lleva a experimentar una felicidad poco convincente cuyos beneficios son cuestionables.

El conformismo, es un camino que solo conduce a la falsa satisfacción. Basta con una sola noche de fin de semana y escuchar a quienes se quejan de sus empleos, familiares, situación económica… para acabar con el pésimo tópico de: “¡chavales, sed felices que la vida luego son dos días!”

Esa sensación de que las horas se pasan volando y de la que muchos disfrutan, sin importarles que sea jueves domingo o lunes. Disponer de tiempo libre a diario, sentirse libre y sin preocupaciones por situaciones económicas desfavorables, quizás esto solo está al alcance de personas que se dedican a aquello que constituye su verdadera pasión.

Por tanto, no se trata de buscar felicidad así sin más. Se trata de encontrar el propósito de nuestra vida para darle un significado, un sentido a todo cuanto hacemos y, que nos mantenga motivados para seguir sin importar las barreras, orgullosos para experimentar una confianza plena en nosotros mismos y, alegres para contagiar con una simple sonrisa, toda nuestra energía positiva.

La felicidad, es ese sentimiento difícil de explicar, que a veces viene y otras se va. Surge de la compleja mezcla de muchos otros sentimientos positivos y que que se busca indirectamente por medio de la idea de un propósito claro, marcado por objetivos y metas concretas y, cuyo motor, es la pasión.

Si hay propósito definido, el éxito tiene un camino establecido.

El éxito, no es otra cosa que conseguir aquello que nos proponemos y, la verdadera felicidad, surge cuando uno consigue lo que se propone, no aparece cuando uno se conforma con lo que tiene.

Seguir a los demás, tu mayor error.

Tus miedos, tu mayor fracaso.

Tu conformismo, tu mayor limitación.

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