La educación está prohibida:

No deja de ser algo sorprendente, que el mayor acto de desigualdad, sea precisamente tratar a todos por igual, ¿o acaso no somos todos diferentes? Diferentes formas de pensar, diferentes puntos de vista, diferentes maneras de sentir, de actuar

Somos lo que pensamos, sentimos y hacemos, es por ello que las personas obtenemos resultados distintos. En un mundo de causa y efecto, todo cuanto hagamos, traerá una consecuencia.

Sin embargo, parece haber un especial interés por enseñar y educar a todos por igual, como si tratar de ser diferente estuviese mal visto ante una sociedad que cada día demuestra ser más mediocre y más pobre. Parece que la educación está prohibida…

La educación prohibida:

La educación prohibida | Documental completo

La educación prohibida, documental sobre el sistema educativo y la enseñanza actual. Realizado en Argentina en el año 2012 y dirigido por German Doin.

Vi este documental hace un tiempo y me pareció muy interesnate. Siempre me ha gustado hablar de estos temas, ya que acaban siendo los más determinantes en la vida de cualquier personas.

La pobreza, la riqueza, los valores, la ética, la educación, el éxito… ¡TODO ESTÁ RELACIONADO! y es la educación que recibimos lo que determina nuestro éxito o nuestro fracaso en la vida.

La educación prohibida realiza una dura crítica al perfil del profesorado más que al sistema en sí. Aunque no deja de ser una realidad, que en muchas ocasiones, quienes imparten la enseñanza en los colegios, son personas que carecen de determianas habilidades como el liderazgo, la empatía o la creatividad y han olvidado ciertos valores fundamentales.

Educados en la mediocridad:

El sistema educativo educa a todos por igual, fomentando la mediocridad y destruyendo la creatividad, lo que conlleva a la competencia ante la falta de diferencias entre unos y otros en un mundo donde al parecer, pensar, sentir y actuar de forma distinta es motivo de rechazo.

La competencia es buena siempre y cuando haya una base de valores y principios en la personalidad de quienes la ponen en práctica. Además, fuerza a las personas a mejorar en el ser de uno mismo, en sus ideas y sus proyectos con el fin de ponerse un paso por encima del resto.

Realmente no hay nada malo en ello, sin embargo, no siempre todo vale. El problema está cuando la competencia es desleal, o peor aún, cuando olvidamos plantar cara a nuestro verdadero rival, nosotros mismos.

Supérate a ti mismo cada día, y terminarás siendo el mejor, únete a otras personas y conseguiréis ser los mejores. A veces puedes avanzar más rápido solo, pero si verdaderamente quieras llegar lejos, tendrás que formar un equipo.

→ No siempre debemos competir, es más, en muchas ocasiones debemos cooperar.

El fracaso del sistema educativo:

“Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.”

Albert Einstein.

Carece de sentido pretender que todos consigan los mismos resultados, es como intentar que todos tengan el mismo estilo de vida cuando cada uno quiere vivir uno diferente.

→ No son los estudiantes quienes fracasan, es el sistema educativo quien ya lo hizo tiempo atrás.

Demostración gráfica:

«Todo el mundo es un genio, pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar un árbol, pasará el resto de su vida creyendo que es un idiota» Albert Einstein.

El daño del sistema en las personas:

“El daño que se hace desde una perspectiva humana, está bien visto desde una perspectiva de sistema.”

John Taylor Gatto.

El sistema nunca se preocupó por cómo pensaban o se sentían las personas, sino por lo que aprendían. Hoy la situación sigue siendo la misma, dando por hecho que lo único importante es lo que estudiamos y las notas que sacamos.

Pero… ¿qué es los que aprendemos realmente y cuál es el propósito? Nadie nos dijo nunca para qué nos servirían las cosas que en la escuela nos enseñaban desde niños, simplemente nos decían lo que debíamos estudiar. De igual modo, el día de mañana asumimos que debemos trabajar con el único objetivo de ganar dinero, sin saber además el motivo del uso y el poder de ese dinero, puesto que nunca nos enseñaron a utilizarlo.

→ El sistema nos forma y prepara para trabajar en un mundo prefabricado o, dicho de otro modo, nos programan para ser esclavos del dinero.

La educación está mal enfocada, y la imagen real de profesorado no es más que la de un peón a las órdenes del sistema que le dice lo que debe enseñar a sus alumnos, sin importar cómo piensan ni cómo se sienten en relación al desarrollo como persona.

No es posible pensar que la enseñanza busca lo mejor para sus alumnos, porque lo profesores no saben qué es lo que ellos quieren. La vía fácil siempre ha sido tener una programación lineal igual para todos como herramienta de aprendizaje.

Felices e infelices:

“La educación sin libertad, da por resultado una vida que no puede ser vivida plenamente.”

Alexander S. Neill.

El sistema educativo ha creado más vidas infelices que felices. Esto se debe, a que muchas personas han olvidado el significado de las cosas que hacen y el por qué las hacen. Cuando te centras únicamente en el resultado, ignoras el camino y es ahí donde está el verdadero problema. La vida es el camino y si no disfrutas de él, tu única satisfacción será el resultado final, el cual acostumbra a ser dinero.

Cuando la única motivación por tarbajar es el dinero, entonces podemos afirmar que la persona es pobre. Del mismo modo que Henry Ford, en una de sus mejores frases, afirma que: «Un negocio que solo hace dinero, es un negocio pobre».

La riqueza consiste en crear un impacto positivo en la vida de las personas, mientras que el dinero no es más que el resultado de ofrecer algo a los demás sin la necesidad de ser valioso. Ahora párate a pensar cuántas personas trabajan por dinero sin sentir satisfacción por lo que hacen. Cuantas personas hay con la mentalidad de vivir de algo, en lugra de vivir PARA algo

El fin y la justificación o no de los medios:

Algunas personas han llegado a aprender que lo único importante es el resultado de sus acciones, sin pararse a pensar sobre si están bien o están mal. La obsesión por una buena calificación o una buena remuneración, actúa como una venda en los ojos impidiendo ver más allá de unos intereses a nivel personal.

Quizás los resultados sean lo más importante después de un largo proceso de estudio y trabajo, pero es durante el trayecto donde nos caemos y nos levantamos, siendo el momento exacto en el que aprendemos de nuestros errores y descubrimientos. El resultado termina por ser la recompensa, sea la que buscábamos desde el principio o no.

¿Qué podemos aprender es un sistema educativo que evalúa y califica constantemente a los alumnos con el fin de pasar al siguiente curso una y otra vez, actuando como una larga cadena de filtros?

Los colegios educan para la guerra:

“Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia y la competencia es el principio de cualquier guerra”.

Frase de Pablo Lipnisky en el documental – La educación prohibida – (minuto 10:08).

Puede resultar difícil estar de acuerdo con todo lo que se comenta durante el documental -La educación prohibida- al fin de al cabo, cada uno tiene su punto de vista ante las injusticias y el mal estado actual del sistema educativo.

Intentando buscar una conexión entre la paz y la competitividad, resulta interesante ver como los estudiantes en numerosas ocasiones, hemos establecido el foco en superar los exámenes en lugar de aprender las lecciones y adquirir conocimiento.

¿Has copiado alguna vez?, ¿viste a alguien que lo hacía durante un examen? Nunca llegué a presenciar ninguna situación problemática entre alumnos por semejante práctica. Quizás la explicación, surge en la interpretación de dicha situación, es decir, la capacidad para entender que lo que estudiábamos por aquel entonces, no nos serviría para absolutamente nada en un futuro y, por tanto, no tenía ningún sentido. Posiblemente, esto nos provocara un sentimiento de pasotismo.

¿Estamos entonces compitiendo entre nosotros? En parte sí, aunque, el interés por competir en materias que no nos importan, es infinitamente menor que el interés por competir y ser el mejor en aquello que amamos.

La única manera de acabar con la paz y desatar una guerra, es obsesionándonos en el resultado mientras olvidamos por completo el efecto de nuestros actos sobre los demás. Los que supondría el fin de los valores y principios que conforman la esencia innegociable del ser humano.

Pablo Lipnisky, hace hincapié en la negatividad de premiar el buen resultado de unos frente a los malos de otros. «Cuando se destaca a los mejores por sus buenas notas, y se los premia, públicamente se está rechazando, dejando en un peor nivel, a los que no tienen tan buen desempeño.»

El hecho de mostrar que unos son mejores que otros, fomenta la competencia, lo que origina futuros conflictos, añade Lipnisky, fundador del Colegio Montessori de Bogotá

Por otro lado, explica que la educación actual estimula en el estudiante la necesidad de ser mejor que los demás, cuando lo correcto sería estimular la mejor de las competencias: la que se tiene con uno mismo. No tienes que ser mejor que otros, sé tú mismo, afirma Lipnisky.

► (Puedes ver el artículo completo aquí).

Siempre he considerado importante premiar a los mejores, es la consideración de algo fundamental en cualquier sociedad, la meritocracia. Es posible que Pablo Lipnisky parta de una situación en la que no se educan valores en la escuela, y la envidia permanece al acecho.

No me canso de incluir en mis artículos la verdadera definición de envidia, siempre que tengo la ocasión, doy paso a siguiente imagen:

La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.

¡Vaya!, parece que Lipnisky va a tener razón en lo que dice, pues como ya explicábamos antes, estamos siendo educados en la mediocridad absoluta.

¿Se debería entonces no premiar el talento o el esfuerzo? ¿Se debería cambiar la manera de evaluar a los estudiantes y dejar de hacerlo bajo los mismos criterios?

La verdad es que llegar a una conclusión acertada, puede resultar bastante más difícil de lo que parece, ¿no crees?

Los colegios están cerrados al mundo exterior.

El sistema educativo se basa en la creación de un mapa sobre el mundo exterior, el cual, se ha ido perfeccionando durante años hasta el punto de sustituir y olvidar el exterior. El mapa ha reemplazado al mundo, y somos estrictamente formados para algo ya no existe como tal, un mundo que ha cambiado radicalmente.Explica Dr. Carlos Calvo Muñoz (minuto 25:05)-

En lo que al mapa se refiere, se constituye de libros de teoría inservible que jamás será aplicada, técnicas tradicionales anticuadas, herramientas complejas y obsoletas, y programas y aplicaciones desactualizadas. No obstante, lo más grave, será siempre la visión y la imaginación tan estrictamente limitadas con la que se expone todo el material educativo.

La escuela ya no es sinónimo de educación

“Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo.” Aristóteles

Aprender va mucho más allá del simple hecho de estudiar, requiere de pensar y aplicar los conocimientos adquiridos.

→ Estudiar con frecuencia implica olvidar lo que se ha estudiado tiempo atrás, por tanto, no hay un verdadero aprendizaje.

Estudiar ha sido el método de aprendizaje desde hace décadas con el origen de la Era industrial. Con el paso del tiempo y la llegada de la Segunda Revolución Industrial, (período comprendido entre los años 1850-1870 y el inicio de la Primera Guerra Mundial en el año 1914) surge de nuevo una fuerte demanda en el sistema de producción.

Este proceso de industrialización marco de la denominada primera globalización, que supuso una importante mejora de la economía y que funcionaba de forma creciente a escala mundial por la revolución de los transportes.

Los numerosos cambios pusieron fin al método del aprendiz, obligando a las personas a formarse en centros educativos con el fin de trabajar en las fábricas de la industria. Por aquel entonces, no se buscaba que las personas pensaran, simplemente estuvieran capacitadas para acatar órdenes y trabajar.

Hoy día, seguimos teniendo un sistema educativo similar, la diferencia está en que vivimos en una nueva época, donde tenemos acceso a todo tipo de información a cualquier hora y lugar gracias a Internet y las nuevas tecnologías.

En la actualidad, el saber algo está tan solo a 1 mimuto de hacer una búsqueda en Internet. Lo cual nos ha llevado a una vida en la que uno ya no consigue absolutamente nada por lo que sabe, sino por lo que hace con lo que sabe.

Educados para ser pobres:

Si todos somos educados por igual con el fin de obtener los mismos resultados, no estaremos consiguiendo nada que los otros no puedan llegar a lograr, dicho de otro modo, el valor de nuestras acciones no tendrá ningún valor especial en la sociedad.

El sistema educativo actual, no se centra en el aprendizaje de sus alumnos, más bien en la asimilación de determinados conocimientos para superar los métodos de evaluación. Estudiar para aprobar y no para aprender, así de sencillo.

Pero esto no queda aquí, el interés por aprobar y obtener la titulación de forma masiva, ha creado lo que se conoce como  titulitis, un CRIMEN en mayúsculas contra la verdadera cualificación y profesionalidad de los trabajadores en los puestos de trabajo. No es cuestión de lo que sabes hacer o qué tan experto eres, son los títulos que posees lo que determinarán para lo que vales y cuanto vales. Y esta es la triste realidad en la que vivimos…

Por suerte para muchos, esta tendencia está perdiendo fuerza desde hace años. El exceso de formación teórica no es rival para la experiencia de un veterano, así como la titulación no prueba las actitudes y cualidades profesionales de su dueño.

→ Una educación que pone el énfasis en los resultados, tiene como final, acondicionar a las personas a trabajar por conseguir dinero, sin importar el cómo y sin son felices o no.

La historia del monje y el aprendiz:

Reconozco que con frecuencia pongo la mirada hacia el futuro, las consecuencias de hacer o no algo, los posibles resultados, etc. Soñar despiertos puede traernos fuentes esenciales de motivación e inspiración, sin embargo, ahora entiendo por qué el énfasis en los resultados puede suponer un inconveniente a la hora de aprender y desarrollar nuevas habilidades.

La clásica historia del chico que se fue de su casa para estudiar con un reputado maestro:

Cuando el joven conoció al viejo sabio, le preguntó: «¿Cuánto tardaré en ser tan sabio como tú?» La respuesta no se hizo esperar: «Cinco años.» «Eso es mucho tiempo», replicó el muchacho. «¿Y si trabajo el doble?» «Entonces tardarás diez», contestó el maestro, a lo que el muchacho protestó: «Eso es demasiado tiempo. ¿Y si estudio también por las noches?» «Quince años», dijo el sabio.

«No lo comprendo», replicó el chico. «Cada vez que prometo dedicar más energías, tú me dices que tardaré más en lograr mi objetivo. ¿Por qué? «La respuesta es muy sencilla. Si tienes un ojo puesto en el destino que esperas alcanzar, sólo te queda otro para que te guíe en el viaje.»

A veces tenemos que olvidar el pasado y centrarnos únicamente en avanzar. El aprendizaje está en el camino, y este lo determinan aquellas metas que deseas alcanzar en la vida.

Otra de las frases interesante que invitan a la reflexión, es la de Jiddu Krishnamurti (en el minuto 1:58:31)

“Los ideales no tienen lugar en la educación porque impiden la comprensión del presente. Podemos prestar atención a lo que es, solo cuando dejamos de huir hacia el futuro.” Jiddu Krishnamurti

No termino de estar totalmente de acuerdo con esta afirmación, puesto que los ideales representan los intereses por los cuales, una persona estaría dispuesta a dedicar el tiempo y el esfuerzo necesario hasta lograrlos.

Quizás si sea necesario tener en cuenta los ideales a partir de un cierto punto. Llega un momento en la vida, en la que si no nos establecemos metas, estamos condenándonos a nosotros mismos a permanecer estancados.

Premios y castigos:

Actuar de una manera u otra con la finalidad de sentir el haber ganado o perdido algo, es la utilización del deseo y el miedo de las personas. Estamos hablando de la utilización de un modelo conductista, es decir, si tu actitud es buena, te califican bien, si tu actitud no es la correcta, te califican mal. Todo bajo unos estándares que limitan el comportamiento y las acciones de los estudiantes.

→ Mentes cuadradas cuyos lados te separan de la pérdida, la inseguridad… el miedo.

Miedo al cambio, miedo al progreso y miedo a ser quien realmente eres. La consecuencia es no conocerse a uno mismo, no pensar demasiado y funcionar de forma automatizada como si fuéramos máquinas. ¿El objetivo? Encajar en la sociedad y crear cierto estatus mediante la posesión de títulos y dinero.

→ Tengo un título de (…) tengo un diploma de (…) tengo tengo y tengo, pero, ¿? ¿? quién soy, a dónde voy y qué es lo que busco ¿? ¿?

Con este tipo de cuestiones sin resolver, no podrás hacer uso del deseo y solo quedará un triste vacío interior. Por no hablar de quienes acaban llenandolo por medio de cosas materiales.

→ El materialismo, otro sintoma de la probreza mental y espiritual… ¿para cuando una asignatura sobre Inteligencia Emocional?

Creo que es el momento perfecto para conectar Educación con El origen del Consumismo y el Materialismo.

► Puedes ver el artículo completo aquí.

Hoy la cosa va de documentales, pero creeme, si hablo de ellos es porque son geniales y merecen la pena dedicarles tiempo.

► No te pierdas El Siglo del Yo – (The Century of the Self)

El maestro de la enseñanza:

El maestro debe ser un guía que muestre caminos alternativos, que motiven y despierten la curiosidad en los demás por descubrir y aprender cosas nuevas todos los días. Que al explicar nos permita ENTENDER el porqué de las cosas y APRENDER lo que verdaderamente necesitamos para encontrarnos a nosotros mismos.

Un maestro no ejerce la enseñanza mediante el uso de la teoría, sino a través de su experiencia. Por supuesto, la enseñanza tiene lugar cuando los alumnos aprenden y no cuando el profesor explica, y quien se atreve a enseñar, nunca puede dejar de aprender.

→ La mejor escuela es la vida misma.

La educación prohibida es conocerse a uno mismo, aprender a mirar hacia dentro en lugar de mirar siempre hacia fuera, puesto que nuestro mundo interior, es el que crea nuestro mundo exterior.

Un Crimen Llamado Educación:

El mundo ha cambiado más en los últimos 20 años que en todo el siglo pasado. Por desgracia, el sistema educativo sigue siendo el mismo que se creó con el fin de formar a las personas para trabajar en fábricas, lo que supone un sistema educativo totalmente obsoleto.

Lo que un día se llevó a cabo en plena era de la revolución industrial, sigue permaneciendo igual en la era de la información, todo un crimen llamado educación… Seguir leyendo

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