El Capital

En este artículo comprenderemos la utilidad del capital, y cómo su ahorro para la posterior inversión son un factor determinante para mejorar la producción y generar mayor riqueza social y económica.

La teoría del capital:

El uso del capital con fines de un mayor lucro, lo que viene siendo hacer más dinero con el que actualmente disponemos, fue una práctica muy cuestionada cuando se estableció el pago de una tasa de interés en los préstamos.

El argumento era simple, el dinero no crea valor por si solo, es decir, no produce nada por sí mismo y requiere de la acción humana, por lo que no sería justo prestar dinero con la intención de recibir un extra al cabo de un plazo previamente acordado por ambas partes.

Sin embargo, la economía moderna considera el capital como un factor de producción fundamental y determinante para la creación de riqueza, ya que busca el beneficio constante a través del propio beneficio en ciclo duradero.

Los buenos inversores adquirían mejores medios de producción, con lo que obtenían mejores resultados. Invertir has sido siempre algo crucial, pero para ello antes se debe ahorrar la cantidad necesaria. Debido a que el ahorro requiere de un plazo de tiempo, la demanda de solicitar dinero por adelantado, estaba presente en una parte de la sociedad que, con gran interés, buscaba el continuo desarrollo.

Así pues, los prestamistas ejercieron su derecho de cobrar comisiones a sus prestatarios dado que estos utilizarían el dinero con el fin de obtener beneficios económicos. El dinero, por tanto, ha tenido desde siglo atrás, el don de atraer más dinero.

Una vez se le puso precio al dinero mediante la tasa de interés, con el que adelantarnos en el tiempo, (ya que nunca se sabe a ciencia cierta cuanto tardaríamos en conseguir la cantidad exacta de lo que necesitamos y deseamos gastar), cada uno se adentra al juego de la deuda a su manera con la esperanza de salir victorioso.

Más adelante veremos:

  1. Cómo el endeudamiento y nuestras malas acciones, terminan por llevarnos al abismo, donde las crisis destruyen a su paso todos nuestros sueños e incluso se lleva por delante aquellas pertenencias que un día se costearon con el sudor de nuestra frente.
  2. Cómo los políticos nos toman por tontos financiando sus lujosas vidas a costa del pueblo que les vota.

Además, se demostrará que Marx estaba nuevamente equivocado al decir que el capitalismo estaba destinado a protagonizar crisis cíclicas, cuando la realidad es que el origen de las crisis financieras, está directamente relacionado con el papel que juega la banca central.

Apoyados en la teoría económica Keynesiana, los políticos plantean soluciones a las crisis financieras haciendo uso precisamente, del endeudamiento patrocinado nada más ni menos que por la banca.

Y sí, la banca SIEMPRE gana, y los políticos, mientras se ganen el voto, también.

El capital en el modelo Keynesaino:

El optimismo desenfrenado de aquellos maravillosos años 20, condujo a gran parte de la sociedad a comprar acciones de empresas dado que el nivel de producción iba en aumento y se respiraba entusiasmo por obtener gran rentabilidad con el paso de los años.

El crecimiento económico se daba por hecho. La bolsa de valores disfrutaba de constantes inversiones que hacían crecer cada vez más el valor de las acciones de las empresas. Cualquiera tenía capacidad para invertir gracias al bajo precio del dinero  por sus reducidas tasas de interés, por lo que contraer deuda a golpe de créditos bancarios para invertir y finalmente obtener grandes beneficios, se convirtió en una práctica muy habitual, demasiada, quizás…

La producción se disparaba de forma descontrolada superando con creces a la demanda existente. Las empresas veían como el exceso de oferta en el mercado frete a la poca demanda, les provocaba pérdidas por la incapacidad de vender todas sus mercancías producidas. La actividad debía pisar el freno y empezar a acumular stock.

Como era de esperar, muchos trabajadores perdieron su empleo y las acciones en la bolsa comenzaron a cambiar su tendencia alcista. La disminución del valor de las acciones provocó que el optimismo se esfumara, dando lugar al miedo a las posibles adineradas pérdidas que se avecinaban. El pánico comenzaba a propagarse con rapidez.

De la euforia a la depresión del 29…

La gran depresión será recordada por siempre como una de las mayores crisis económicas de la historia, donde millones de personas en Estados Unidos lo perdieron todo en cuestión de días. La gente se lanzó al juego de la bolsa con dinero prestado, viviendo y actuando por encima de sus posibilidades. Cualquier esperanza por obtener ganancias se desvaneció por completo, dejando una deuda por pagar difícil de afrontar, y más aún con la caída del tejido productivo y la creciente tasa de desempleo que afectó a países de todo el mundo.

Toda época de crisis trae consigo nuevas oportunidades en las que invertir, nuevas ideas en las que creer y nuevos referentes en quienes depositar esperanzas.

Por supuesto, siempre hay cabida para la aparición de viejos fantasmas del pasado. Con la crisis que había estallado en los Estados Unidos, el capitalismo salía muy tocado, y la teoría marxista volvía a resonar de fondo.

Un referente en el ámbito económico tras la gran depresión, fue John Maynard Keynes, un economista británico y de los más influyentes del siglo XIX

La economia Keynesiana:

Puntos clave de su teoría económica:

○ Keynes no conciliaba con la ley de Say. Niega que la oferta cree su propia demanda partiendo de que no todo lo que se oferta en el mercado, es de interés para los consumidores. Para el economista británico, es la demanda la que origina la oferta.

○ Parte de la teoría de que las personas que disfrutan de mayor poder adquisitivo, destinan un mayor porcentaje de su dinero al ahorro, gastando menos para el consumo. Esto contradice la ley de Parkinson, que dice así: Los gastos ascienden hasta cubrir todos los ingresos. Una realidad no muy difícil de ver, dado que, por lo general, las personas cuando más dinero ganan, con más frecuencia se van de compras, y todo lo que un día entra al bolsillo, termina por salir.

○ En las sociedades con la distribución del ingreso muy desigual, la proporción al consumo es menor que en otras sociedades más igualitarias, dado que la mayor parte de la riqueza se concentra en las clases más altas, que destinan un porcentaje menor al consumo. Al haber menos consumo, cae la demanda y la producción, creando inestabilidad económica.

○ Keynes afirmaba que el sistema capitalista tenía dos grandes inconvenientes, primero que no podía garantizar un equilibrio en los factores de producción, y segundo, no era capaz de proporcionar el pleno empleo.

Para combatir el desempleo, el estado debe invertir incrementando la demanda efectiva.

○ Keynes propone políticas expansivas con emisión monetaria para disminuir las tasas de interés y facilitar e incrementar las inversiones y el consumo. Esto puede ocasionar el efecto contrario a lo deseado, ya que, si la demanda de crédito aumenta, los prestamistas considerarían la acción de subir el precio del dinero en base a la creciente demanda.

A raíz de los anterior, explica que no es necesario incrementar el ahorro y sacrificar el consumo con la finalidad de invertir.

○ El keynesianismo apuesta por el intervencionismo estatal con objetivos a corto plazo, la creación de un estado del bienestar para mejorar la vida de las personas y frenar el auge del comunismo.

Como conclusión, el modelo económico planteado por John Maynard Keynes, está diseñado con vistas a superar situaciones económicas adversas y combatir la falta de empleo y las desigualdades económicas.

La esclavitud del Siglo 21

Enseñar a la gente a pasarse la vida trabajando por un ingreso proporcional a las horas trabajadas, es como enseñar a alguien a ser un esclavo "bien pagado" para toda su vida.

Este artículo está inspirado en la carrera de la rata, concepto explicado por Robert T. Kiyosaki en su obra Padre Rico, padre Pobre, y busca cambiar la percepción que la sociedad tiene acerca del dinero y mostrar el camino hacia la creación de riqueza.

Ver artículo

Este artículo forma parte de la serie publicada Libertad y Progreso frente a la Amenaza Populista. Se recomienda leer el contenido en el orden establecido para mantener la correlación existente entre los distintos temas expuestos.

Después de entender la realidad que se esconde tras los conceptos de pobreza y riqueza más allá de la perspectiva superficial y errónea que la sociedad tiende a asociar a ellos, y donde el pilar fundamental cree ser el dinero, observé que ambas corrientes conviven entre sí y están ligadas al ser de cada uno de nosotros, y son reflejadas en el ámbito psicológico y espiritual de las personas. La pobreza, -entendiéndose como la versión defectuosa del ser humano-, presenta una relación directa hacia determinadas conductas, creencias e ideologías.

 

En política, la pobreza queda al desnudo y se expone de manera incluso voluntaria a la sumisión del quienes desean tomar y ejercer el poder sobre ellos. La riqueza, en cambio, se exhibe ante la libertad y la prosperidad individual frente a la amenaza que supone la doctrina de una sociedad mediocre, sumisa, ignorante y colectivista.

El contenido de esta serie de artículos va destinado a todas aquellas personas que buscan y desean la libertad y el progreso del país donde viven.

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