El inventor y el vagabundo.

Edwin C. Barnes.

El hombre que pensó en la manera de asociarse con Thomas A. Edison:

Pasaron cinco años antes de que apareciera la oportunidad que había estado buscando. Para todos, excepto para él, sólo parecía una parte más del engranaje de los negocios de Edison, pero en su interior, él fue el socio de Edison cada minuto del día, desde el primero en que empezó a trabajar allí.

Es una ejemplificación notable del poder de un deseo definido. Barnes consiguió su objetivo porque deseaba ser socio de Edison más que ninguna otra cosa. Creó un plan con el que alcanzar su propósito. Pero quemó todas sus naves tras de sí. Se mantuvo firme en su deseo hasta que éste se convirtió en la obstinación obsesiva de su vida y, finalmente, en un hecho.

Cuando viajó a Orange, no se dijo a sí mismo: «Trataré de convencer a Edison de que me dé algún tipo de trabajo», sino: «Voy a ver a Edison para explicarle que he venido a hacer negocios con él».

No se dijo: «Estaré alerta ante cualquier otra oportunidad, en caso de que no consiga lo que quier o en la organización de Edison», sino: «No hay más que una cosa en este mundo que estoy decidido a conseguir, y es asociarme con Edison en sus negocios. Quemaré todas las naves tras de mí, y apostaré mi futuro a mi capacidad para conseguir lo que quiero».

No se planteó en ningún momento retroceder. ¡Tenía que triunfar o morir! ¡Ésa es toda la historia del éxito de Barnes!

El inventor y el vagabundo.

La primera toma de contacto de Thomas A. Edison con Edwin C. Barnes:

Barnes se presentó en el laboratorio de Edison, y anunció que había ido a hacer negocios con el inventor. Hablando de su primer encuentro con Barnes, Edison comentaba años más tarde: «Estaba de pie ante mí, con la apariencia de un vagabundo, pero había algo en su expresión que transmitía el efecto de que estaba decidido a conseguir lo que se había propuesto. Yo había aprendido, tras años de experiencia, que cuando un hombre desea algo tan imperiosamente que está dispuesto a apostar todo su futuro a una sola carta para conseguirlo, tiene asegurado el triunfo. Le di la oportunidad que me pedía, porque vi que él estaba decidido a no ceder hasta obtener el éxito. Los hechos posteriores demostraron que no hubo error».

Cuando alguien está dispuesto a arriesgar todo por lograr su objetivo, está condenado a conseguirlo tarde o temprano.

Así fue como una persona con pintas de vagabundo, viajó practicamente sin nada, solo con su mentalidad ganadora y su mayor deseo, con el fin de trabajar codo con codo con el gran inventor Thomas A. Edison.

Parecerá una locura, pero en ocasiones, triunfar o morir es la única acción válida para precisamente triunfar.

Contenido del libro:

Napoleón Hill habla de hasta 15 temas de la vida que influyen en la riqueza y los éxitos de una persona:

  1. Los pensamientos son cosas
  2. El deseo
  3. La fe
  4. La autosugestión
  5. El conocimiento especializado
  6. La imaginación
  7. La planificación organizada
  8. Decisión
  9. Perserverancia
  10. El poder del trabajo en equipo
  11. El misterio de la transmutación del sexo
  12. El subconsciente
  13. El cerebro
  14. El sexto sentido
  15. Los seis fantasmas del temor

Piense y Hágase Rico es uno de los mejores libros para el desarrollo personal y la creación de riqueza. Una auténtica joya en cuanto a la literatura de autoayuda que busca cambiar la manera de ver, pensar y actuar en la vida para que una persona pueda conseguir lo que se desea.

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