Los impuestos son un robo

Para llegar a la conclusión de que los impuestos son un robo, pongamos antes que nada el foco en su propia denominación: IMPUESTO, que proviene de la acción IMPONER. es decir, obligar algo por la fuerza.

Obviamente esto está totalmente al margen de la voluntariedad, por lo que uno no puede negarse a pagar impuestos sin quedar impune, de hecho, la naturaleza de los impuestos está en castigar a la ciudadanía, como se explica en este otro artículo.

Como los impuestos tienen la función de recaudar fondos (dinero) procedente de los ciudadanos (contribuyentes) para el estado o imperio que gobierna el territorio y este pueda financiar todos los planes que se traiga entre manos, esto supone el robo legalizado de dinero a cambio de… eso sí, un servicio, una infraestructura o espacio público para el uso y disfrute de todos.

Aquí es cuando muchos se empiezan a hacer un lío… Si me dan algo a cambio, ¿sigue siendo un robo? Teóricamente sí, sigue siendo un robo. 

Veamos sencillo ejemplo que nos ayudará a verlo con claridad. Imagina que vas andando por la calle, de repente aparece un tipo armado y te exige que les des tu cartera. Para no sufrir daños mayores, accedes a darle tu cartera donde tienes 50€.

Entonces el tipo la coge y se va al supermercado de al lado y se gasta 20€. El ladrón que te ha robado regresa a los pocos minutos y te da la bolsa de la compra y el ticket donde puedes ver que, efectivamente, se ha gastado 20€. Recuerda que ese dinero era tuyo, él ha pagado con lo que había en tu cartera. Ahora la pregunta es, ¿le sigues considerando un ladrón o no? 

La situación es la siguiente, te han robado 50€, te han dejado una bolsa con productos del supermercado por valor de 20€ mientras que los 30€ restantes se los ha quedado el tipo que te robó la cartera. Adicionalmente, al ver la bolsa, encuentras productos que no consumes ni utilizas para nada, es decir, cosas por las que nunca pagarías, puesto que no las quieres en absoluto. 

Lamentable… ¿verdad? Pues esto es precisamente lo que hace el estado, te roba tú dinero y luego se lo gasta en lo que le venga en gana y, por otro lado, considere más o menos necesario para que las víctimas no se sientan estafadas. Lo triste es que, en gran parte, consiguen ese objetivo y muchas personas no se sienten estafadas cuando el estado les cruje a impuestos y se dedica a financiar cosas inútiles que no aportan ningún valor a la sociedad. Si tiene dudas al respecto, investigue.

Abra bien los ojos y vea como hemos llegado a tener 22 ministerios en el gobierno cuando más de la mitad son prescindibles, una clase política parásita multitudinaria, incontables lobbies, negocios sucios y tapaderas para mover el dinero de los ciudadanos de un lugar a otro ocasionando más y más casos de corrupción, así como la creación de redes clientelares con las que garantizar el privilegio de robar con total impunidad y vivir a costa de los demás el tiempo que haga falta. 

Esa es la realidad, que no te engañen con el tema de los impuestos. 

Pagamos por cosas que no queremos, pagamos por cosas que no utilizamos y pagamos para mantener la buena vida de quienes nos obligan a pagar y deciden a donde va esa parte de nuestro dinero.

Por ejemplo: Hubo una generación que no se educó en las escuelas pero que trabajó desde edades muy tempranas. Con su trabajo y esfuerzo, todos ellos contribuyeron a la creación de escuelas y un sistema educativo (por desgracia en manos el estado), mediante el cual, varias generaciones hemos recibido una enseñanza y formación más o menos decente. Nuestros abuelos le pagaron la educación a nuestros padres, nuestros padres han pagado por la nuestra y nosotros pagamos o pagaremos la de nuestros hijos quienes pagan o pagarán la de nuestros nietos. Ahora bien, ¿qué sucede con aquellos que no tienen hijos? Nada, seguirán pagando impuestos con la excusa de que hay que contribuir a mantener y mejorar la educación pública. Este es un claro ejemplo de pagar por un servicio que no utilizas. Como este hay muchos, sin embargo, los estatistas (defensores a ultranza del estado) juegan el comodín de la solidaridad para justificar este «pago» innecesario. Donde pone «pago», puede usted leer: robo.

«Contribuir al bienestar social es solidaridad», acostumbran a decir los estatistas.

Yo les pregunto, ¿cómo se puede determinar el nivel de solidaridad de una persona sobre una acción que es impuesta por la fuerza? Es decir, si te niegas a colaborar, serás sancionado y -en el peor de los casos- irás a prisión. Ante semejante represalias, entiendo que casi nadie se oponga a pagar impuestos y se revele contra el sistema. ¿Somos entonces el 99,99% de las personas solidarias? Estoy seguro que no, sal ahí fuera si quieres a pedir limosna por la calle, verás como prácticamente todos pasan de ti. Quizás sea que a la mayoría no les gusta que le pidan dinero, pero que venga alguien y les atraque a mano armada les pone a cien. Debe ser una variante del sadomasoquismo, habría que estudiarlo más en profundidad.

El comodín de la solidaridad en temas fiscales es tan predecible como absurdo, más aún cuando te das cuenta que la agencia tributaria está diseñada para atracar a los contribuyentes y destensar la orca a medida que estos declaran estar a cargo de personas dependiente y/o grados de discapacidad. Hacienda se comporta como el matón del instituto que abusa de todos menos del chico o la chica discapacitada pero porque le da pena.

«Contribuir al bienestar social es solidaridad» Esto acostumbran a decir los estatistas.

Yo les pregunto, ¿cómo se puede determinar el nivel de solidaridad de una persona sobre una acción que es impuesta por la fuerza? Es decir, si te niegas a colaborar, serás sancionado y -en el peor de los casos- irás a prisión. Ante semejante represalias, entiendo que casi nadie se oponga a pagar impuestos y se revele contra el sistema. ¿Somos entonces el 99,99% de las personas solidarias? Estoy seguro que no, sal ahí fuera si quieres a pedir limosna por la calle, verás como prácticamente todos pasan de ti. Quizás sea que a la mayoría no les gusta que le pidan dinero, pero que venga alguien y les atraque a mano armada les pone a cien. Debe ser una variante del sadomasoquismo, habría que estudiarlo más en profundidad.

El comodín de la solidaridad en temas fiscales es tan predecible como absurdo, más aún cuando te das cuenta que la agencia tributaria está diseñada para atracar a los contribuyentes y destensar la orca a medida que estos declaran estar a cargo de personas dependiente y/o grados de discapacidad. Hacienda se comporta como el matón del instituto que abusa de todos menos del chico o la chica discapacitada pero porque le da pena.

Decir que los impuestos son un robo es una forma de llamar a las cosas por su nombre.

Decir que los impuestos son un robo es simplemente llamar a las cosas por su nombre, aunque esto no significa negarse a pagarlos y huir de la ley.

No conozco un país en el mundo en el que no se paguen impuestos, pero sí es posible marchar a uno donde se pague menos por vivir en él. En España el coste es muy elevado, aún así, es fácil escuchar decir cosas como:

No me importa pagar impuestos altos si es para mejorar el bienestar social

Esta afirmación propia de los denominados tibios, da a entender que el problema no es el  hecho de pagar impuestos, sino gestionarlos. Imagino que aquí la mayoría estamos de acuerdo, lo que importa es la calidad, aunque en temas de dinero, a decir verdad la cantidad también es relevante. El inconveniente está en que solo una minoría hemos entendido que los políticos no están aquí para gestionar bien nuestros recursos. Dicen representarnos a todos, pero la realidad es que solo los eligen una pequeña parte de la sociedad,  la cual acostumbra a estar bastante engañada. Adicionalmente, son ellos mismo quienes deciden que hacer con lo que es nuestro, puesto que se consideran mejores y más listos que nosotros, aunque no sea así.

Definitivamente hay gente que los necesita, hay personas que requieren de que los políticos les digan como tienen que vivir, en qué deben mantener la mente ocupada, cómo tienen que pensar, qué tienen que comer y cómo deben gastar su dinero. Me parece estupendo, aunque si realmente necesitan de la ayuda de profesionales, para eso pueden contratar a un especialista, un entrenador personal o a un gestor financiero para ellos solos. Por desgracia, el gobierno está para ejercer su autoridad sobre todos,  por lo que pagar impuestos lo único que hace es alimentar a esta mafia que a medida que recauda más y más fondos, más nos empobrecemos nosotros, porque su dinero, (y esto que no se te olvide jamás) es el tuyo y el mío, y hasta donde yo se, yo no les he contratado, tú no se.

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