¿Sabías que a los progresistas les da igual si la sanidad y la educación son pública o privada?

Aunque los progresistas se identifiquen como grandes defensores a ultranza de lo público, si debates con ellos acerca de este tema, te llevarás una grata sorpresa.

La idea es que, al debatir sobre si la sanidad y la educación han ser pública o privada, debes proponer privatizar toda la educación con el fin de mejorar su calidad y ofrecer la opción de financiación mediante un cheque escolar a las familias con menos recursos para que estas puedan pagar la escolarización de sus hijos. De este modo, la idea de privatizar la educación ya no suena tan mal.

Con la sanidad sucede prácticamente lo mismo. La idea aquí consiste en plantear un sistema de salud gestionado por auténticos profesionales sanitarios, en vez de políticos, funcionarios del estado y otros falsos expertos colocados a dedo. Un sistema financiado por contribuciones mensuales mediante el pago en dinero cuyo tipo impositivo sea una cuota fija que dependa de tu nivel de ingresos, o un porcentaje único del 10%, por ejemplo.

Por supuesto, para ello habría que darse de alta en el sistema voluntariamente, aunque viviendo en una sociedad donde a la gente no le importa que los políticos les roben sistemáticamente, doy por sentado que no habría problemas de solidaridad a la hora de costear los servicios sanitarios y las instalaciones correspondientes.

De ser así, tendríamos una sanidad financiada directamente de nuestras aportaciones, evitando que nuestro dinero pase por manos de ladrones y corruptos que se ocultan en el sistema de gobierno.

Ahora imagina que nuestro sistema de salud fuera tan bueno que muchos otros pacientes de fuera decidieran venir a nuestro país para ser atendidos aquí, de colapsar el sistema y provocar interminables listas de espera, los contribuyentes tendrían prioridad, por tanto, serían los primeros en ser atendidos. Al mismo tiempo, esta medida incentivaría a que más personas financiaran el sistema de salud, con el fin de obtener prioridad al ser atendidos. Por supuesto, a más pacientes interesados, más dinero, lo que supone mayor inversión para contratar más personal, adquirir nuevos equipos, abrir instalaciones y nuevos centros de salud para hacer frente a la demanda exigida y ofrecer eficiencia y rapidez en el servicio, cosa que la sanidad pública no ofrece.

Finalmente, con el objeto de garantizar la calidad de los servicios privados tanto en materia educativa como de salud, sería necesario mantener lo más alejado posible a toda la carroña burócrata y ególatras del estado.

Dicho esto, como conclusión tenemos que, a los progresistas, les importa poco que la sanidad y la educación sean públicas o privada, lo que ellos quieren es que otros sean quienes paguen las facturas, los progresistas, como cualquier socialista, son unos ladrones y no se arrepienten de serlo.

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